Entrevista a Johana Cely Aranda: la coherencia cardíaca como herramienta terapéutica

Entrevista a Johana Cely Aranda: la coherencia cardíaca como herramienta terapéutica

El corazón y la mente en diálogo: ciencia y autorregulación emocional.

Entrevista a Johana Cely Aranda: la coherencia cardíaca como herramienta terapéutica

Vivimos en una época en la que hablamos constantemente de estrés, ansiedad y agotamiento, pero pocas veces nos detenemos a entender qué ocurre realmente en el cuerpo cuando sentimos que “no podemos más”.

Durante años, la salud mental se abordó casi exclusivamente desde lo cognitivo, como si bastara con cambiar pensamientos para transformar emociones. Sin embargo, la ciencia está mostrando con cada vez más claridad que el sistema nervioso, el corazón y las emociones forman un circuito profundamente interconectado.

Regular la mente implica, también, aprender a regular el cuerpo. Y en ese punto emerge la coherencia cardíaca como una herramienta basada en evidencia que conecta fisiología y bienestar psicológico. De esto hablaremos hoy con Johana, una psicóloga que integra esta práctica en su trabajo terapéutico diario.

Charlando con Johana Cely Aranda

Johana Cely Aranda es psicóloga clínica y magíster en Psicopatología y Salud. Trabaja con ansiedad, estrés y depresión desde un enfoque basado en evidencia, integrando mindfulness y coherencia cardíaca con una escucha cercana y práctica; y hoy nos visita para charlar sobre esta herramienta terapéutica.

¿Qué es exactamente la coherencia cardíaca?

La coherencia cardíaca es un estado fisiológico de equilibrio en el que el ritmo del corazón, la respiración, el sistema nervioso autónomo y los procesos emocionales funcionan de manera sincronizada. A nivel científico, se observa como un patrón ordenado y armónico de la variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV).

Cuando una persona entra en coherencia, el cuerpo sale del modo de alarma constante y accede a un estado de autorregulación, en el que pensar con claridad, regular emociones y tomar decisiones se vuelve más fácil. No se trata solo de “sentirse calmado”, sino de un cambio medible en el funcionamiento del sistema nervioso.

¿Existen paralelismos entre la coherencia cardíaca y las técnicas de relajación clásicas?

Sí, existen puntos de encuentro, especialmente en el uso de la respiración lenta y consciente. Sin embargo, la coherencia cardíaca va un paso más allá. Mientras muchas técnicas de relajación buscan únicamente reducir la activación fisiológica, la coherencia cardíaca entrena activamente la autorregulación emocional, integrando respiración, foco atencional y emociones como la calma, la apreciación o la compasión.

Además, cuenta con un respaldo sólido en estudios de biofeedback de HRV, lo que permite objetivar el cambio fisiológico, algo que no siempre ocurre con las técnicas tradicionales.

¿Ante qué tipo de problemáticas emocionales o trastornos psicológicos sueles integrar la coherencia cardíaca como recurso terapéutico?

En mi consulta la integro con frecuencia en el abordaje de diversas problemáticas, entre ellas ansiedad generalizada y crisis de pánico, estrés crónico y burnout, dificultades para dormir, regulación emocional en depresión leve a moderada, procesos de duelo y experiencias traumáticas y dificultades en el control de impulsos.

En el espacio terapéutico, la coherencia cardíaca permite que los pacientes no solo comprendan de forma cognitiva lo que les ocurre, sino que también observen en tiempo real la respuesta de su sistema nervioso a través del biofeedback. Esta experiencia directa favorece una mayor conciencia corporal y emocional, incrementa la sensación de autoeficacia y fortalece el compromiso con el proceso psicoterapéutico.

Desde tu punto de vista como psicóloga, ¿cuál es el vínculo entre el corazón, el sistema nervioso y las emociones en esta práctica?

Durante mucho tiempo se pensó que el corazón solo obedecía al cerebro, pero hoy sabemos que existe una comunicación bidireccional constante. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, influyendo directamente en áreas relacionadas con la emoción, la atención y la toma de decisiones.

Cuando el ritmo cardíaco es caótico, el cerebro recibe señales de estrés. Cuando es coherente, recibe señales de seguridad. Por eso, al trabajar directamente con el ritmo cardíaco, estamos influyendo de forma profunda en el sistema nervioso y en la experiencia emocional de la persona.

¿Por qué actualmente se considera que la coherencia cardíaca puede influir directamente en el bienestar psicológico? ¿Cuáles han sido los descubrimientos más importantes acerca de sus efectos?

Las investigaciones han mostrado que la coherencia cardíaca reduce los niveles de cortisol (hormona del estrés), mejora la variabilidad cardíaca, asociada a resiliencia emocional, favorece la regulación del sistema nervioso autónomo, mejora el enfoque, la claridad mental y la toma de decisiones, e Impacta positivamente en el sistema inmune y hormonal

Uno de los hallazgos más importantes es que no basta con entender el estrés a nivel cognitivo; es necesario entrenar al cuerpo para salir de él. La coherencia cardíaca ofrece un camino práctico y medible para lograrlo.

¿Qué tipo de preocupaciones o dudas suelen aparecer al principio en quienes se plantean aplicar la coherencia cardíaca en su día a día bajo tu acompañamiento psicológico?

Las dudas más frecuentes suelen ser “¿Lo estaré haciendo bien?”, “¿Y si no funciona?”, “¿Esto realmente funciona o es solo relajación?” o “No tengo tiempo para practicar”

Mi trabajo terapéutico consiste en explicar que no se trata de hacerlo perfecto, sino de entrenar al sistema nervioso poco a poco. Incluso prácticas breves, sostenidas en el tiempo, generan cambios reales.

¿Qué beneficios observas en pacientes que incorporan esta práctica de forma regular?

Con la práctica constante, los pacientes suelen reportar menor reactividad emocional, ayor sensación de control interno, reducción de síntomas físicos asociados al estrés, mejor calidad del sueño, mayor claridad para poner límites y tomar decisiones y una relación más amable consigo mismos

Lo más valioso es que muchas personas descubren que la calma no depende del entorno, sino de la capacidad de autorregularse.

¿Cuánto tiempo de práctica diaria se necesita para empezar a notar efectos en su calidad de vida?

Con tan solo 5 a 10 minutos, dos o tres veces al día, ya pueden observarse cambios iniciales en la respuesta al estrés. En general, entre 2 y 3 semanas de práctica regular se empiezan a consolidar beneficios más estables, tanto a nivel emocional como físico.

La coherencia cardíaca no es una solución mágica, pero sí una herramienta poderosa, accesible y basada en evidencia, que devuelve a las personas algo fundamental, la capacidad de sentirse seguros dentro de su propio cuerpo.

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